El consumo responsable posibilita el desarrollo de las poblaciones más desfavorecidas e introduce valores éticos, sociales y ecológicos, frente al modelo convencional en el que sólo priman los criterios económicos.
Cada producto deja una huella social y ambiental. De ahí la importancia del papel que juega el consumidor. Productos locales, de temporada, agroecológicos, de comercio justo… ganan protagonismo día a día.
“Sin crear nuevos empleos no es posible una transición justa hacia una economía verde”
Campaña “2015: Un mundo mejor para Joana”
En septiembre del año 2000, los jefes de Estado y de Gobierno de 192 países reunidos en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, aprobaron la Declaración del Milenio, comprometiendo a sus países con una nueva alianza mundial para reducir los niveles de pobreza. Así nacieron los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) cuyo vencimiento está fijado para el año 2015.