El mejor residuo es el que no se genera. En este sentido, la labor como consumidores y consumidoras es fundamental, incorporando en nuestros hábitos de compra una serie de prácticas que pueden evitar la generación de residuos. Asà y todo, como no es previsible que lleguemos a un escenario de “residuos ceroâ€, es necesario avanzar en materia de reutilización y finalmente, de reciclaje.
Comienza un nuevo curso. Las vacaciones nos han dado la oportunidad de desconectar, descansar, y hacer un ejercicio de introspección para, desde la más absoluta intimidad, reconocer nuestras asignaturas pendientes y cargarnos de energÃa para abordarlas.
Llega el verano y el calor hace que grandes y pequeños acudamos al auxilio del agua en busca de frescura. RÃos, lagos y playas se convierten en auténticos oasis.
Sin embargo, en ocasiones, la visita a estos lugares supone también una comprobación de cómo nuestra actuación sobre el territorio afecta a la calidad del ecosistema y con él, a nuestros rÃos y nuestras playas.
Aunque el estado de nuestras playas tiene aún recorrido de mejora por delante, la buena noticia es que sabemos lo que tenemos que hacer. La Unión Europea acaba de aprobar la Directiva Marco sobre Estrategia Marina, cuyo objetivo es conseguir el buen estado ecológico de las aguas marinas para el 2020, y ONG como Ecologistas en Acción o Greenpeace acaban de emitir también informes que, tras denunciar la situación, dibujan una interesante hoja de ruta por la que debemos caminar.
El problema, por lo tanto, está diagnosticado, y el camino para solucionarlo trazado. Sólo queda ponerse manos a la obra y en este caso, como en tantos otros, la ciudadanÃa tiene mucho que decir, asà que no lo olvidéis y disfrutad de un seguro que merecido descanso. Nos vemos en septiembre.
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“El desarrollo del turismo sostenible responde a las necesidades de los turistas y de las regiones anfitrionas presentes, a la vez que protege y mejora las oportunidades del futuro. Está enfocado hacia la gestión de todos los recursos de manera que satisfagan todas las necesidades económicas, sociales y estéticas, y a la vez que respeten la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas de soporte de la vidaâ€. Esta afirmación no viene formulada por ninguna ONG, sino por la propia Organización Mundial del Turismo (OMT), y es el reflejo de los cambios que este sector viene experimentando a consecuencia de la creciente sensibilidad social en lo referente al medio ambiente.
El consumidor responsable puede contribuir a un cambio en las reglas y patrones de producción y consumo.
El agua no segura y el escaso saneamiento son la causa de aproximadamente el 88% de todas las enfermedades del mundo en desarrollo. La tasa de muerte anual excede los 6 millones de personas, 1,5 de ellos, niños. Por ese motivo, el DÃa Mundial del Agua 2010 se ha celebrado bajo el lema ‘Agua limpia para un mundo sano’, una cita que ha pretendido hacer reflexionar sobre la necesidad de garantizar el control de la calidad del agua y realizar actividades de prevención de la contaminación, limpieza y rehabilitación.
Estamos en una crisis que hace que nos replanteemos el modelo de desarrollo imperante hasta este momento. Una crisis que pone de manifiesto la insostenibilidad de un sistema económico y financiero alejado de la economÃa real, más especulativo que productivo, y ajeno a los criterios de sostenibilidad. Una crisis económica, social y ambiental, solemos decir. En definitiva: una crisis de sostenibilidad si entendemos ésta como el equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental. Como en todas las transiciones, hay mucho sufrimiento escondido tras las cifras del desempleo y la precariedad. Sufrimiento que, sin duda, deberá ser debidamente atendido para minimizarlo al máximo.
Nace esta revista digital en un momento muy singular. Después de la Cumbre de Copenhage el mundo ha entendido que, como sugerÃa un cartel publicitario, la gente debe liderar para que los lÃderes sigan. No habrá manera de construir el desarrollo sostenible que la salud de nuestro planeta exige y que sus habitantes necesitamos, si no logramos articular una movilización masiva de la sociedad para construir un modelo de desarrollo que integre la economÃa, la ecologÃa y el desarrollo social. Sin embargo esa movilización de la sociedad está dificultada por un fantasma que corroe voluntades en todas las esquinas de la ciudadanÃa: el escepticismo, la idea de que no sirve de nada hacer algo.