El etiquetado energético a debate

Ante la propuesta de la Comisión Europea para la revisión de la Directiva sobre etiquetado energético que se va a realizar próximamente y los matices que tendrá y para conocer el peso que tiene este etiquetado en los vehículos eléctricos, desde EsPosible hemos entrevistado a Paloma López Bermejo, diputada europea por Izquierda Plural a propuesta de Izquierda Unida y Carolina Punset, diputada europea por el grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa (ALDE). Nuestras parlamentarias nos valorarán los pros y contras de este etiquetado que ya está asentado en la mente de todos los consumidores europeos, sobre todo en la adquisición de electrodomésticos, y los posibles cambios que pueda tener.

 

Paloma López Bermejo, diputada europea por Izquierda Plural a propuesta de Izquierda Unida

“Hay que tener claro que las indicaciones a los consumidores no son un sustituto de una regulación ambiental ambiciosa”

Paloma López Bermejo, es profesora de Educación General Básica, con una amplia dedicación sindical desde 1986 hasta 2008, cuando fue elegida secretaria de Empleo y Migraciones en CCOO. A principios de 2014 abandonó el cargo para presentarse como candidata a las elecciones europeas. Actualmente es miembro del Parlamento Europeo por Izquierda Unida Plural.

-Podría describirnos brevemente ¿Qué es el etiquetado energético?

Se trata de una etiqueta que informa de la eficiencia energética de electrodomésticos, luces etc. de una forma fácil e inteligible, mediante una escala de colores (de verde a rojo) y un orden alfabético que la acompaña.

 

-¿Podría avanzarnos en qué consiste la revisión de la Directiva sobre etiquetado energético que se va a realizar próximamente y que matices tendrá? ¿Cuáles son los principales cambios?

La propuesta de la Comisión debería contener esencialmente 3 cambios. Volver a la escala alfabética pura (A-G), asegurar que los Estados Miembros cumplen la normativa y acelerar los procedimientos de la evaluación de los productos (especialmente para aquellos, como los electrónicos, de rápida obsolescencia).

 

-¿Por qué se van a eliminar los pluses (+) de las etiquetas energéticas?

Porque no es práctico (no es necesario un abanico tan amplio de clasificaciones alfabéticas) y sobre todo, no estimula la compra de los productos más eficientes. La barrera entre A y B parece más alta que la que hay entre A++ y A+, para entendernos.

 

-¿La base de datos de productos que se quiere establecer, cree que debe ser pública? ¿Esta información le interesa a los ciudadanos?

Por supuesto. A la luz de los distintos escándalos habidos en cuanto al control efectivo de las normas medioambientales por parte de la UE y los Estados Miembros (piénsese en el Dieselgate), cualquier escrutinio público es bienvenido.

 

-¿Qué otras medidas considera que harían falta para mejorar la situación de la vigilancia en el mercado en Europa? ¿Y en concreto en España?

El refuerzo de las inspecciones y la implementación de las mejores prácticas nacionales son fundamentales. Y tener claro que las indicaciones a los consumidores no son un sustituto de una regulación ambiental ambiciosa.

 

-Por su experiencia, el etiquetado energético ¿consigue sensibilizar al consumidor para su concienciación ambiental?

Como mucha otra gente, fue una de las primeras cosas en las que me fijé hace poco, al cambiar de lavadora. Pero hay que tener en cuenta que la etiqueta por sí sola no es un buen indicador del ahorro energético, que depende también de la frecuencia de renovación, del uso y -sobretodo- del consumo global. Corremos a veces el riesgo de crear una "buena conciencia" sobre la eficiencia de cada producto, mientras cada vez tenemos más aparatos funcionando.

 

-¿En qué países tiene más aceptación y menos el etiquetado energético?

Creo que la aceptación es creciente en todos los países: el consumo ecológicamente responsable tiene buena prensa y con las tarifas eléctricas que sufren las familias, el ahorro económico puede ser considerable. Como comentaba, lo realmente difícil es generar conciencia sobre una transformación radical del sistema económico y de nuestros modos de vida, para alcanzar mayor sostenibilidad ecológica.

 

-¿Tenemos datos sobre el ahorro en el consumo de energía desde que se pusieron en vigor las etiquetas energéticas. En la UE y en el caso concreto de España?

Hay muchos estudios que demuestran que las etiquetas influencian la compra de la mayoría de los consumidores, pero es difícil dar una cifra creíble a nivel global.

 

-¿Cómo valora el etiquetado energético en los vehículos? Debería ser obligatorio o voluntario.

Obligatorio.

 

Carolina Punset, diputada europea por el grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa (ALDE)

“Todos tenemos en mente el fraude en el etiquetado de las emisiones de varias marcas europeas, por lo que la vigilancia debe ser importante”

Carolina Punset Bannel, licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y especialista universitario en Cooperación Internacional al Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid, es una política española, portavoz del partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía en la Comunidad Valenciana y diputada en las Cortes Valencianas. Desde el 3 de febrero de 2016 es miembro del Parlamento Europeo, por el grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa (ALDE).

 

-Podría describirnos brevemente ¿Qué es el etiquetado energético?

El etiquetado energético es la clasificación de los productos demandantes de energía en función de su eficiencia energética. Es un instrumento más para que el consumidor responsable decida su compra en función de las repercusiones ambientales y del consumo de energía del producto y es parte de la estrategia europea para la reducción de la dependencia energética y la mejora de la eficiencia energética que se fijó en el 27% para el 2030.

 

-¿Podría avanzarnos en qué consiste la revisión de la Directiva sobre etiquetado energético que se va a realizar próximamente y que matices tendrá? ¿Cuáles son los principales cambios?

La nueva directiva pretende mejorar la anterior en lo relativo a la circulación europea de productos relacionados con el consumo de energía, reduce la tramitación para la obtención de las certificaciones, incorpora registros digitales pero cara al consumidor, tiene como principal cambio la eliminación de los signos (+) y las de inferior categoría (G) que a día de hoy están vacías.

 

-¿Por qué se van a eliminar los pluses (+) de las etiquetas energéticas?

El cambio de diseño que introduce signos (+) adicionales para indicar las clases de eficiencia superiores a la clase A es menos eficaz que la escala original de A a G para inducir a la compra de productos de mayor eficiencia. La nueva escala de la etiqueta propuesta es más comprensible para los consumidores

 

-La base de datos de productos que se quiere establecer, ¿cree que debe ser pública? ¿Esta información les interesa a los ciudadanos?

Uno de los objetivos de la creación de las bases de datos es prevenir el incumplimiento que se traduce en pérdida de energía. Por otro lado, los Estados Miembros tienen una herramienta rápida para poder ejercer la labor de control, al consultar la inscripción del producto en estas bases obligatorias, que además podrían servir como plataforma de suministro de etiquetas para distribuidores. La publicidad de estas bases podría interesar a la ciudadanía, pero considero más interesante un etiquetado claro que la posibilidad de acceso a más información.

 

-¿Qué otras medidas considera que harían falta para mejorar la situación de la vigilancia en el mercado en Europa? ¿Y en concreto en España?

Además de las medidas de vigilancia de los Estados Miembros sobre el procedimiento de etiquetado a través de las bases de datos obligatorias, las asociaciones de consumidores deberían tener acceso a estos mecanismos de control. En España existen asociaciones de consumidores muy activas que han demostrado ser eficaces a la hora de supervisar y comprobar las características de los productos y de su etiquetado.

 

-Por su experiencia, ¿el etiquetado energético consigue sensibilizar al consumidor para su concienciación ambiental?

Gracias al etiquetado energético los consumidores pueden elegir los productos que consumen menos energía y de esta forma ahorrar dinero. Además informar a los clientes sobre el etiquetado energético es un argumento a favor del comercio, y como consecuencia, adquirir electrodomésticos de menor consumo energético y más respetuoso con el medio ambiente, aunque a veces no sea la primera opción a la hora compra.

 

-¿En qué países tiene más aceptación y menos el etiquetado energético?

Cada vez se usan más electrodomésticos en los hogares. El 85 % de los consumidores europeos tienen en cuenta en sus decisiones de compra el etiquetado energético. La aceptación del etiquetado es generalizada en todos los países de la Unión, ya que es una garantía para el consumidor, al tiempo que es un instrumento para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones, mejora de la eficiencia energética o reducción de la dependencia de combustibles.

 

-¿Disponemos de datos sobre el ahorro en el consumo de energía desde que se pusieron en vigor las etiquetas energéticas. En la UE y en el caso concreto de España?

En total, la Comisión estima que las medidas de diseño ecológico y de etiquetado energético implantadas hasta ahora habrán aportado en 2020 a los usuarios finales un ahorro de 100.000 millones de euros al año en la factura de servicios básicos (electricidad, gas natural o combustibles), sin concretar países.

 

-¿Cómo valora el etiquetado energético en los vehículos? Debería ser obligatorio o voluntario.

El etiquetado energético constituye una importantísima referencia para el comprador de un vehículo. Indica el gasto de combustible y las emisiones de CO2 que podemos esperar de nuestro coche y por supuesto, debería ser obligatorio. Un vehículo de gama media en 10 años puede consumir más de 12 toneladas de combustible y emitir más de 30  toneladas de CO2. Un etiquetado eficiente puede significar ahorrar 6.000 litros de combustible y las correspondientes emisiones contaminantes. Todos tenemos en mente el fraude en el etiquetado de las emisiones de varias marcas europeas, por lo que la vigilancia debe ser importante.