COP20: un débil consenso por el planeta

La 20º Conferencia de las Partes concluyó con un borrador que aún deja interrogantes sobre los reales compromisos que los países deberán asumir para hacer frente al cambio climático. Avances y debilidades de un documento aprobado por consenso.

El objetivo era claro desde un comienzo: obtener un borrador con los principales compromisos que los países debieran asumir frente al cambio climático en el acuerdo final que se firmaría en París en 2015. Con ese objetivo comenzó la 20º edición de la Conferencia de las Partes (COP20), popularmente conocida como la cumbre sobre cambio climático, el 1º de diciembre de 2014 en Lima, Perú.

La reunión anual más importante a nivel político y ambiental comenzaba con tres antecedentes que parecían marcar un camino optimista respecto de un documento comprometedor: la Cumbre del Clima convocada por el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, como un llamamiento a las partes a asumir su responsabilidades; el quinto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), presentado en noviembre pasado, en el que se evidenciaba la urgencia de acción para cuidar al planeta; y el acuerdo histórico firmado entre China y Estados Unidos para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Este era el contexto optimista con el cual la COP20 empezaba.

Pero dos semanas no fueron suficientes para alcanzar el consenso. Al llegar el último esperado día de la cumbre, el viernes 12 de diciembre, las partes no lograban ponerse de acuerdo en el borrador. ¿El motivo? Una histórica disputa de intereses entre países desarrollados, por un lado, y países subdesarrollados y en desarrollo por otro, respecto de la diferenciación de la responsabilidad que deben asumir unos y otros, y el modo en que se deben implementar las políticas de mitigación y adaptación en cada caso.

Luego de cuatro borradores sin consenso y una propuesta elevada al presidente de la COP20, el Ministro de Ambiente de Perú, Manuel Pulgar Vidal, en la madrugada del domingo 14 de diciembre se aprobó un documento por consenso. Las seis páginas del “Llamado de Lima para la acción climática” evidencian la incorporación de ciertos avances, pero también refuerzan la necesidad de continuar trabajando para profundizar ciertas responsabilidades.

En primer lugar, todas las partes deberán presentar sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para antes de octubre de 2015. Según el documento, deberán especificarse cifras, modos de alcance, porcentajes a lograr y otros datos específicos para tal objetivo. Mientras que algunos países, como Chile, ya presentaron estimaciones a alcanzar, otros, como la Argentina, no lo harán hasta mayo de este año.

En segundo lugar, se logró incorporar el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas. ¿De qué se trata? Todas las partes deberán asumir su responsabilidad frente al cambio climático, pero dicha responsabilidad será diferenciada según la situación y el contexto de cada país (principal tema de disputa durante las dos semanas entre los diferentes grados de desarrollo de los países). El interrogante aún se conserva respecto de las responsabilidades históricas de cada país. Es decir, no es lo mismo el impacto ambiental que históricamente generó una potencia como Estados Unidos, a aquel realizado por un país subdesarrollado como Haití.

En tercer lugar, la adaptación -principal tema de preocupación de los países en desarrollo y subdesarrollados- logró igual grado de importancia que la mitigación -política de preferencia de los desarrollados- tanto en el acuerdo como el Fondo Verde del Clima (creado en la COP20 para financiar las políticas ante el cambio climático). Lo que aún no dejó conforme a las partes es el modo en que se implementarán las políticas de adaptación y mitigación, a quién estará dirigido el financiamiento, qué ocurrirá con los daños y perjuicios que ciertas catástrofes generan en países totalmente vulnerables.

Cinco borradores, más de 12.000 personas participantes, 196 países involucrados, y casi dos días más de negociación. La COP20 concluyó con un documento que, lejos de considerarse un éxito, se esboza como el primer paso de un largo camino de trabajo, profundización y responsabilidad de todos los actores involucrados. Un nuevo objetivo ya se definió: obtener un acuerdo que evidencie los intereses de todas las partes y determine los reales compromisos que los países deberán asumir a partir de la COP21 en París en diciembre de este año.

 

**Fotos gentileza UNFCCC**

GADEA LARA - Desde Lima, Perú

Revista Ecomanía  #21