Eiliv Flakne - Enova SF, Noruega

Responsable de comunicación en Enova SF, Noruega.

Las autoridades noruegas han sido el instrumento clave para facilitar el camino al vehículo eléctrico

Enova SF se fundó en 2001 con el fin de impulsar la transición hacia un consumo ambientalmente más amigable, promoviendo un consumo energético más eficiente y una mayor producción de energía renovable en Noruega.

 

¿Podría resumirnos en qué consiste Enova SF?

Enova es una agencia gubernamental que trabaja en la promoción de una reestructuración energética amable con el medio ambiente en cuanto a su uso y producción. También trabajamos en el desarrollo de nueva energía y tecnología climática. Invertimos dinero público en muchos sectores de Noruega. En 2015, se invirtieron 2.6 billones de NOK, de los cuales 1.2 billones fueron a proyectos energéticos ordinarios y 1.4 billones de NOK a proyectos de energía y tecnología climática. Estos proyectos tienen un resultado energético total de 1.8 TWh. El resultado global para el periodo 2012-2016 es de 7 TWh. Además desde 2015, tenemos la responsabilidad del transporte y del consumo energético fijo.

 

¿En la conversión hacia un modelo de energía más sostenible qué papel ocupa el transporte?

El transporte es el principal emisor de GEI en Noruega, y el transporte en carretera es responsable de más de la mitad del total. Por ello, necesitamos establecer un plan apropiado de transporte para tener éxito en un nuevo modelo energético, algo que también puede ser válido para otros países. Recordemos que en el conjunto de la Unión Europea, el transporte en carretera contribuye en un 25% al total de emisiones de CO2. Por lo tanto, actuar en el transporte es crucial en el camino hacia un futuro verde y sostenible.

 

¿Cómo valora el éxito noruego en cuanto al desarrollo del vehículo eléctrico?

El vehículo eléctrico (VE) ha tenido un éxito masivo en Noruega y ha sido un factor determinante en el “enverdecimiento” del transporte. En Europa en su conjunto, la proporción de ventas de VE e híbridos plug-in en 2015 fue de un 1.3% mientras que en Noruega fue de un 22%.

Las autoridades noruegas han sido el instrumento clave para facilitar el camino al VE al dar incentivos, como por ejemplo, liberarlos de impuestos, del pago de parking y peajes. Además, los noruegos tienden a interesarse por las nuevas tecnologías y el VE y los coches híbridos sacian su hambre tecnológica.

Noruega es un país pequeño y las ventas de VE como tal todavía tienen un impacto relativamente bajo en el total de ventas de coches y su desarrollo. Dicho esto, el éxito del VE en Noruega prueba que es una alternativa viable a los coches de combustible fósil: si funcionan en países poco poblados en climas fríos, no existe razón para que no puedan ser considerados en otros países también.

 

¿Considera que los incentivos son muy importantes para pasar de un vehículo convencional a otro eléctrico? Si es así, ¿en qué medida?

Para los noruegos los incentivos podrían haber sido el factor clave en la elección de VE. La tasa por la compra de un VE es baja, tienes parking gratis, te saltas los atascos por tener acceso al carril bus. Por supuesto, donde más éxito han tenido los incentivos han sido en las grandes ciudades (Oslo, Trondheim, Stavanger y Bergen). Más del 50% de los VE registrados en el país se conducen en Oslo o Bergen. Sin embargo, durante los últimos meses, Noruega debate sobre si eliminar estos incentivos. Por ejemplo, la prohibición de poder usar el carril bus. El resultado, la venta de los Tesla han caído un 55%, de 1.761 coches en el primer cuatrimestre a 801 en el mismo periodo este año.  

 

¿Qué papel cree que deben jugar las administraciones y la normativa para que nos decantemos por el uso de un vehículo eléctrico?

Bueno, tengo que ser cuidadoso al hablar de política (risas). Pero pienso que la administración pública debería tener un papel principal en incentivar un mercado basado en la movilidad verde. Debería haber incentivos en un marco legislativo y fondos públicos disponibles para ello, por ejemplo, para la promoción y construcción de una red de estaciones de carga, y para campañas de concienciación y promoción de un transporte público verde.

 

¿El usuario de un vehículo eléctrico es una persona ambientalmente concienciada?

Bueno, deberían serlo. Existe debate sobre si la producción del VE es más sostenible que la de los coches convencionales, en cuanto al análisis de su ciclo de vida se refiere (LCA). Este análisis se conoce como “de la cuna a la tumba” y nos ayuda a entender los verdaderos impactos que tiene un determinado producto.

Dado que la electricidad utilizada por los VE es verde (viene de energías renovables como viento, sol o hídrica), el VE es definitivamente más verde que la gasolina, aunque la pregunta sobre cuánto más limpia es, está todavía por ser respondida. En cualquier caso, la ambición de dejar atrás la era de la gasolina y caminar hacia un futuro sostenible es muy importante, y si compras un VE contribuyes al futuro desarrollo de nueva tecnología de VE.  

La mayor parte de las personas que compran los VE no lo hacen en un principio por razones ambientales, si no por una cuestión económica. Lo que hemos visto, sin embargo, es que el aspecto medioambiental del vehículo se convierte en algo cada vez más importante con el tiempo, y esto quizá se traslade a otros aspectos de la vida.

Esto hay que valorarlo en un contexto amplio. En 30 años, nuestra sociedad en conjunto tendrá que ser muy diferente a la que es ahora.

 

¿En qué medida el desarrollo tecnológico y la innovación contribuyen al desarrollo de la energía renovable y como consecuencia a la disminución de los gases de efecto invernadero? 

No poseemos todas las soluciones para conseguir una sociedad baja en carbono. Así que dependemos totalmente del desarrollo de nueva energía y tecnología y soluciones  climáticas. Esto sirve tanto para la producción de energía como para su consumo.

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