Carlos Calvo - Transport & Environment (T&E)

Analista de la ONG Transport & Environment (T&E)

La electricidad es el único combustible que realmente puede limpiar de una vez por todas al sector del transporte

Estudió Ciencias Ambientales en Sevilla y completó una maestría en administración pública en la Universidad de Columbia. Trabajó en la Dirección General de Acción por el Clima de la Comisión Europea y en la Representación Permanente Española de la UE. En la actualidad es analista de políticas de transporte y energía en Transport & Environment a la que se unió en enero de 2015. Trabaja en una variedad de temas que incluyen: asegurar que el transporte contribuya de forma justa en los objetivos europeos para reducir el cambio climático, el uso sostenible de biocombustibles en aviones y el uso adecuado de gas natural en el transporte por carretera.

 << Fotógrafo Kārlis-Dambrāns

 

¿Podría describirme brevemente en qué consiste Transport & Environment?

La Federación Europea para el Transporte y el Medio Ambiente, más conocida como Transport & Environment es una organización no gubernamental que cuentan con 49 miembros en 27 países europeos. Nuestra misión es clara: promover políticas de transporte sostenible, tanto a nivel europeo como internacional. Entendemos por políticas sostenibles aquellas que minimizan los impactos negativos sobre la salud y el medio ambiente, aprovechando al máximo los recursos, tanto la energía como la tierra, y garantizando el acceso y la seguridad de las personas.

 

¿Qué logros más destacados ha conseguido Transport & Environment dentro de la normativa de la UE?

T&E ha trabajado activamente en un buen número de normativas de la UE. Por ejemplo, el establecimiento de estándares vinculantes para la reducción de dióxido de carbono en coches y furgonetas y la mejora de la sostenibilidad de los biocombustibles en la UE. También luchamos para que la Unión incluyese a la aviación en el sistema de comercio de derechos de emisión, y que se estableciesen mejores reglas por las que los camiones pagan por el uso de las carreteras. En ambas cuestiones seguimos trabajando para mejorar ambos sistemas.

 

¿Es el vehículo eléctrico la gran solución para los problemas ambientales de la UE?

El vehículo eléctrico puede ser la manera de lograr un transporte limpio en la UE, si, y sólo si se hace de manera adecuada. Para ello, hacen falta dos cosas: por un lado, que el sistema eléctrico siga incorporando una mayor cantidad de energías renovables (solar, eólica o de las mareas) al mismo tiempo que nos movemos hacia redes eléctricas inteligentes. Por el otro, que no nos centremos únicamente en coches eléctricos. Además de fomentar el transporte público eléctrico líder ya existente, el tren, también existen los autobuses eléctricos, las bicicletas eléctricas… la estrategia de electrificación del transporte pasa por vehículos conectados, por un cambio de paradigma donde pasemos de poseer un vehículo a querer tener acceso a servicios de transporte, donde la economía colaborativa y compartida juega un papel fundamental.

 

¿Cómo ve el futuro del transporte en la UE, será un futuro eléctrico?

Sin duda alguna. Si se analizan todas las alternativas disponibles, la electricidad es el único combustible que realmente puede limpiar de una vez por todas al sector del transporte. El sol, el viento y las mareas nos dan energía todos los días de forma limpia y gratis. Los biocombustibles llevan asociados serios problemas de sostenibilidad por su uso de la tierra que expande la frontera agrícola a zonas vírgenes depositarias de carbono como humedales, turbas y bosques primarios. Hay incluso quien piensa que se puede reducir la contribución del sector al cambio climático con otro combustible fósil, el gas, lo que por definición es imposible. Si se analiza por un lado la evolución del precio de producción de las energías renovables y de las baterías de los vehículos eléctricos por otro, queda claro que es la alternativa real a los vehículos de combustión interna propulsados por energías fósiles. Barcelona, por ejemplo, ya trabaja con autobuses eléctricos que contribuyen tanto a mejorar la calidad del aire de la ciudad como a disminuir el impacto climático del transporte, sin siquiera mencionar la disminución del ruido.

 

En el caso de Europa, y por supuesto España, salvo honrosas excepciones, ¿por qué no hay una mayor implantación del vehículo eléctrico?

Hay dos razones principales: por un lado, no hay suficiente oferta en el mercado. En la actualidad, hay alrededor de 20 vehículos eléctricos disponibles en el mercado, frente a más de 500 vehículos que queman combustible fósil. Esto está estrechamente relacionado con la segunda causa: su aún más alto precio. Sin embargo, ambas cosas pueden cambiar si se establecen políticas adecuadas.

 

En este sentido, ¿qué se necesita para el gran desarrollo del vehículo eléctrico, normativa, que lo apoyen los Gobiernos, incentivos, un consumidor más concienciado…?

Hacen falta políticas claras de apoyo al desarrollo del vehículo eléctrico. Esto no pasa por el establecimiento de subvenciones directas a la compra de coches eléctricos, como ha hecho Alemania. Hay alternativas que no suponen un coste para los contribuyentes. Francia es un buen ejemplo de ello. Los coches que más consumen pagan más impuestos, que a su vez subvencionan a aquellos más limpios. Pero sobre todo, hace falta una política inteligente que los fomente a nivel europeo ya que es un mercado único donde las reglas son para todos iguales. A principios del año que viene la Comisión Europea propondrá una nueva normativa sobre la eficiencia de los vehículos – cuanto más eficiente es un coche, menos combustible consume, y por tanto emite menos gases de efecto invernadero. Si se tienen en cuenta los avances del acuerdo de París, la normativa deberá incluir a coches, furgonetas y camiones, y ponerse como fecha objetivo el 2025. Si la normativa es lo suficiente exigente en la reducción de emisiones de la flota automotor, acelerará la introducción de más y mejores coches eléctricos al fomentar la competencia leal entre fabricantes. Además, lo que pedimos es que se incluya una obligación de venta de vehículos eléctricos por parte de los fabricantes para premiar a los que más y mejor innoven. Si sobrepasan el mínimo, el resto de vehículos que venden podrían estar por encima del valor medio de gramos de CO2 por kilómetro. Si, por el contrario, están por debajo del valor mínimo de venta de vehículos eléctricos, en ese caso el resto de su flota deberá ser mejor que la media. Un sistema parecido lleva años funcionando en California con gran éxito. De esta manera se fomentaría una mayor oferta y a mayor competencia, precios más bajos. 

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