Juan Espadas - Red Española de Ciudades por el Clima

<< Presidente de la Red Española de Ciudades por el Clima de la Federación Española de Municipios y Provincias 

Sevilla debe ser un referente en este nuevo periodo que hemos abierto en la cumbre de París

La Red Española de Ciudades por el Clima es la Sección de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) formada por los gobiernos locales que están integrando en sus políticas la protección del clima. Actualmente, en los gobiernos locales de la Red reside más del 60 % de la población española. Favorece la coordinación de actuaciones entre gobiernos locales permitiendo alcanzar mejores resultados en la lucha contra el cambio climático y en la mitigación de sus efectos. Es un instrumento de apoyo técnico que ofrece herramientas para que los gobiernos locales alcancen sus objetivos y la principal herramienta para trasladar los objetivos de la política nacional de cambio climático y gestión de la energía a la escala local.

-¿De qué dependerá el éxito de las medidas adoptadas en la cumbre del Clima de París?

No vamos a conseguir avances sólo con grandes declaraciones de Estado, sino con medidas concretas de reducción de emisiones y de adaptación al cambio climático. El compromiso político y las palabras grandilocuentes han de traducirse en estrategias e iniciativas concretas, y urgen porque reiniciamos la senda del crecimiento económico y no nos podemos permitir que éste se asocie de nuevo a un incremento de las emisiones tal y como teníamos antes de la crisis económica. Sería un error histórico. Lógicamente, es necesaria una mayor concienciación individual, mía, suya, de todos. Pero son las administraciones las que tienen que generar esa mayor concienciación, impulsarla, con medidas, insisto, concretas. Y arrancar por la casa de uno, la local. Es más, la única manera de cumplir con los compromisos contra el cambio climático establecidos en la Cumbre de París es con una revolución desde lo local, especialmente en movilidad, con transporte público, bicicleta y coche eléctrico, y vivienda, tanto en sus métodos de construcción en sí como en la implantación de elementos y tecnologías que reduzcan el consumo energético, y por supuesto con la rehabilitación.

-¿Cuál será la principal línea de actuación?

No cabe hablar de una línea principal sino de muchas líneas y en muchos frentes. Y de la suma depende el éxito de la cumbre del Clima de París y su, creo, ambiciosa reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Si planteamos, además, este reto medioambiental como una verdadera oportunidad económica y laboral, entonces todos reforzaremos el interés por cumplir sus compromisos y más en aquellas ciudades, regiones y países, y cito a Sevilla, Andalucía y España, con elevadas tasas de desempleo. Sí, toda la estrategia de reducción de emisiones y de apuesta por las energías renovables supone una oportunidad económica y de creación de empleo en nuevos sectores. Suele identificarse las emisiones de gases de efecto invernadero con chimeneas de industrias. No es sólo eso, así que no puedo hablar sólo de una principal línea de actuación. La principal es la suma de conductas individuales y de estrategias políticas de las administraciones públicas a nivel de Estado, de comunidades, de provincias y de municipios que, ahora sí y definitivamente, fuercen al mercado a ofrecer productos y servicios más respetuosos con el medio ambiente.

-¿Qué papel juega aquí la Red Española de Ciudades por el Clima de la FEMP, entidad que usted preside?

El papel fundamental es ser impulsor de una revolución en verde que ha de fraguarse desde lo local, sí, desde el municipalismo. En definitiva, comenzar por la casa propia, por la administración local, puesto que, al fin y al cabo, es la más cercana a los ciudadanos, y que éstos sean, seamos, más conscientes de la importancia de la lucha contra el cambio climático y la defensa del medio ambiente, actuando como consumidores responsables y exigentes. Como explicaba anteriormente, el transporte sostenible y la utilización de las energías renovables son estrategias capitales, pero también el urbanismo sostenible y las amplias posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías y los proyectos vinculados al desarrollo de las smart cities. Y todo, y esto es importantísimo, en un marco de colaboración entre las ciudades, compartiendo sus experiencias y generando sinergias no sólo entre la propia red española, sino también con otras ciudades europeas. Los ayuntamientos, que hemos sido punta de lanza en tantas políticas, queremos serlo también en el diseño y la aplicación práctica de medidas que contribuyan a frenar el impacto en el cambio climático.

-¿Cómo se ha avanzado desde que se creó la Red en 2005?

Si hablamos de los números, pues podría sacar pecho hablando de 289 entidades locales asociadas que suman 27,5 millones de habitantes y abarcan más del 50 por ciento de la población de España. Pero, sinceramente, no estoy satisfecho. Se ha hecho muchísimo en estos once años, sin duda alguna, pero es ahora cuando de veras hay que afrontar los compromisos fijados en la Cumbre de París y que, recordemos, son vinculantes. Es la hora de la verdad, de impulsar la colaboración que hemos ido labrando a lo largo de una década, adoptando y, en su caso, mejorando aquellas iniciativas de éxito contrastado en los distintos ayuntamientos y con la movilidad, la vivienda y el urbanismo, insisto, como claves sobre las que actuar más y más.

-Desde ahora, ¿las empresas tendrán también un protagonismo especial?

Si los ciudadanos se conciencian y las administraciones, a su vez, se conciencian, todas las empresas irremediablemente se verán obligadas a orientar sus mecanismos de producción y su oferta a esta realidad. No tendrán otro camino. Tendrán que invertir sí o sí. En París se constató que las estructuras de poder y los intereses económicos, los que habían obstaculizado un avance más rápido contra el cambio climático, están ahora en una transición hacia la economía baja en carbono y el abandono de los combustibles fósiles. E, insisto, no sólo estamos hablando de las grandes industrias, sino del conjunto del tejido productivo. En este sentido, las administraciones públicas, a través de los contratos de obras y servicios, también debemos empujar en esa dirección, obligando a las empresas a ser más responsables con el medio ambiente.

-Este es un modelo para las ciudades dentro de la Red. ¿Cómo se adaptaría este modelo de trabajo al resto de las ciudades europeas?

A través de acuerdos de colaboración y mecanismos de interacción entre ciudades europeas. Coincidiendo con la Cumbre de París, se celebró un encuentro de alcaldes europeos organizado por la red de ciudades Eurocities centrado en las oportunidades económicas y de creación de empleo que pueden llegar a los núcleos urbanos con el desarrollo de políticas medioambientales. Si nos adentramos en materia de agua, nos encontramos con la red Aqua Pública Europea, una plataforma internacional de ciudades con empresas públicas de abastecimiento de agua. Y si abordamos modelos productivos sostenibles, ahí tenemos también la ya amplia Red de Ciudades a Favor de la Economía Circular. Son sólo tres ejemplos de un marco internacional de colaboración para conocer qué se hace en cada ciudad y cómo podemos adaptarlo.

-¿Cómo se reflejarán estos acuerdos en Sevilla, ciudad de la que usted es su alcalde?

Sevilla debe ser un referente en este nuevo periodo que hemos abierto en la cumbre de París. En general, incentivar el vehículo eléctrico con ayudas fiscales y gravar el contaminante; sustituir el transporte urbano y los parques móviles con vehículos menos contaminantes; la rehabilitación energética de los edificios; la plantación de árboles para captar más CO2 o implantar energías limpias en dependencias y servicios municipales son algunas medidas para que la lucha contra el cambio climático deje de ser testimonial. En Sevilla, nuestra apuesta fundamental en el equipo de gobierno es el transporte público y la bicicleta, desde las nuevas Ordenanzas Fiscales estamos incentivando la eficiencia energética y vamos a reorganizar la Agencia Local de la Energía de Sevilla para convertirla en el instrumento que canalice las políticas de lucha contra el cambio climático y las acciones que se deriven del Pacto suscrito en París. Son algunos ejemplos emprendidos, pero déjeme que le comente una iniciativa que marcará un antes y un después en la estrategia de Sevilla. A mitad de marzo, tendremos un pliego de cláusulas sociales para aplicar en los contratos públicos de nuestro Ayuntamiento y de sus empresas públicas y organismos autónomos en el que el medio ambiente, junto con el empleo y la igualdad de oportunidades, será una prioridad. ¿Cómo? En cada licitación de una obra o servicio se recogerán normas de gestión ambiental, el uso de tecnologías y equipamientos que favorezcan el ahorro energético, la exigencia de etiquetas sociales o ambientales en la fabricación de los productos o en los servicios o la prohibición de uso de materiales nocivos. Entrando en detalle, se podrán fijar condiciones medioambientales en contratos de limpieza de edificios, mantenimiento de las zonas verdes, transporte, limpieza viaria, proyectos de obras y de instalaciones e infraestructuras. Se establecerán criterios medioambientales en las puntuaciones de los contratos, valorándose aspectos como la reducción de gases por encima de los límites fijados en el pliego, la utilización de etiquetas ecológicas o la recogida de envases, al tiempo que será necesario aportar las certificaciones medioambientales de los productos o servicios que se contraten. Sí, queremos convertir Sevilla en el referente del sur de España en la lucha contra el cambio climático.

 

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