El puzle climático

Pistas para no perderse por el laberíntico y a menudo desesperante proceso de las conferencias climáticas en un año clave para las negociaciones del clima.

¿De dónde surgen las cumbres mundiales del clima?

Las cumbres mundiales del clima surgen de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que entró en vigor el 21 de marzo de 1994. Según la información de la propia web de la Convención, este tratado ha sido ratificado por 194 países –las ‘Partes en la Convención’, como se dice en la jerga diplomática–, un número que lo hace casi universal. Su objetivo es impedir la interferencia ‘peligrosa’ del ser humano en el sistema climático, pero al ser un documento ‘marco’ debe ir desarrollándose con otros textos que pongan en marcha compromisos más firmes y detallados. Para ello, cada año tiene lugar una cumbre del clima, habiéndose celebrado hasta la fecha veinte conferencias de las partes (COP), desde la primera de Berlín (la COP1, en 1995) a la última de Lima (la COP20, en 2014).

 

¿Qué se ha conseguido hasta ahora en estas cumbres?

El mayor logro de la Convención hasta la fecha ha sido el Protocolo de Kioto, el único tratado internacional con compromisos específicos legamente vinculantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero responsables del calentamiento global. Este Protocolo obligaba a los países industrializados a recortar estos gases en no menos de un 5% con respecto a 1990 en un primer periodo de 2008-2012. Sin embargo, sus resultados reales han sido muy limitados, por no conseguir la implicación de EEUU y dejar fuera de los compromisos de reducción a China, justo los dos mayores emisores del planeta.  Todos los intentos por sacar adelante un tratado similar más amplio para después de 2012 se dieron de bruces con EEUU, lográndose únicamente nuevos compromisos no vinculantes e insuficientes. Esto hizo que se tuviese que prolongar Kioto para un segundo periodo de 2013 a 2020 para los países industrializados que acepten nuevos compromisos (en el caso de la UE, el compromiso supondría una reducción global de un 20% con respecto al año 1990).

 

¿Qué pasa en 2015 en París?

En la Cumbre del Clima de diciembre de 2015 en París termina el plazo fijado para llegar a un acuerdo global contra el calentamiento global que cubra a todos los países a partir de 2020 (como se aprobó en Doha (COP18) en 2012). Lo cierto es que, a pesar de más de 20 años de negociaciones climáticas dentro de la Convención, las emisiones lanzadas a la atmósfera siguen incrementándose. Existe el compromiso de buscar formas de aumentar los esfuerzos antes de 2020 más allá de las promesas de reducción lanzadas por los principales emisores, para que la temperatura del planeta no aumenta más de 2 ºC. Sin embargo, la última vez que hubo expectaciones similares para cerrar un acuerdo internacional, en la Cumbre de Copenhague (COP15) de 2009, el fiasco fue mayúsculo.  El recorte efectivo de las emisiones a los niveles necesarios para no superar los 2 ºC supone enormes cambios en la forma de desarrollo de las naciones que a algunos países parecen dar más miedo que el propio calentamiento global.  Y a esto se suma la complicación de que el sistema de funcionamiento de la Convención obliga a aprobar los acuerdos por consenso de los 194 países que forman parte de ella. Es entonces cuando se escucha en el Plenario el golpe de martillo del presidente de cada conferencia, un sonido que desde hace ya demasiadas cumbres solo se produce para sellar acuerdos de mínimos.

 

Cuál es el papel de cada país en las negociaciones

Son muchos los actores que intervienen en las cumbres del clima, pero hoy se dan pocos pasos sin mirar a China y EEUU, los mayores emisores del planeta. Kioto demostró que cualquier gran avance sin ellos sirve de bien poco. Los países más ambiciosos suelen ser los pequeños estados insulares amenazados por la subida del mar y la Unión Europea, aunque en los últimos años el bloque europeo ha perdido peso y energía. Países como España participan dentro de la estrategia común de la UE, teniendo gran importancia en estos encuentros la figura del comisario europeo del Cambio Climático, actualmente, el español Miguel Arias Cañete. No obstante, es de esperar un especial empuje de Francia durante la próxima Cumbre de París. Otra pieza clave de las negociaciones es el llamado G77, el grupo de los países en desarrollo (que en 2014 llegó a 133). Aunque, fuera de este bloque, los países emergentes de Iberoamérica y Asia cada vez tienen un mayor protagonismo en las negociaciones. Los actores más reacios a conseguir acuerdos ambiciosos son las naciones petrolíferas y algunos países como Canadá, Rusia, Japón…

 

¿Qué dice la sociedad civil en estas cumbres?

A estas cumbres mundiales acuden un gran número de representantes de la sociedad civil que actúan como observadores del proceso, teniendo un papel muy relevante para saber lo que está ocurriendo y presionar para conseguir compromisos más ambiciosos. Además, es normal que se organice algún encuentro alternativo de forma paralela a la conferencia oficial. En Lima tuvo lugar la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático, que terminó con una declaración que resumimos en estas páginas. Allí se presentó también el trabajo ‘Cambio Climático y transiciones al buen vivir. Alternativas al desarrollo para un clima seguro’ de Gerardo Honty y Eduardo Gudynas, miembros del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES). “Las negociaciones en marcha en la COP ya han llegado a un punto de sucesivos estancamientos y no podemos seguir esperando, sino que tenemos que iniciar nosotros las transiciones inmediatamente”, incidió en la Cumbre de los Pueblos el investigador uruguayo Eduardo Gudynas.

 

Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático

Estas son algunas de las demandas expresadas en la Declaración de Lima de la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático (la conferencia alternativa a la oficial):

A los Gobiernos del mundo que respeten nuestros territorios, derechos y modos de vida, nuestras culturas, costumbres y cosmovisiones sobre la vida y el mundo que habitamos. Denunciamos la explotación de nuestros recursos naturales y territorios por parte de las industrias extractivas, que afectan nuestras formas de sustento, nuestra fuente de identidad y la relación armoniosa de nuestras comunidades con la Madre Tierra.

Demandamos a los Estados abrir un debate con la sociedad civil sobre el concepto de emisiones netas evitadas, que permita un acuerdo climático 2015 que compense a países no industrializados por no explotar fuentes de energía fósiles y así puedan financiar la transformación de sus matrices energéticas. Exhortamos a que se adopte un impuesto global a las transacciones financieras internacionales, que brinde fondos suficientes para garantizar una transición justa hacia un modelo inclusivo de justicia social.

A los Gobiernos y empresas les exigimos aceptar y respetar nuestro derecho humano a un trabajo digno, con pleno ejercicio de los derechos individuales y colectivos, y que se garantice un proceso de transición justa en un mundo que nos permita mejorar la calidad de vida.

Consideramos que ninguna acción para enfrentar el cambio climático será eficiente o viable si no se promueve con políticas públicas efectivas a favor de la pequeña agricultura familiar y campesina, la reforma agraria, la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos, la producción auto sustentable, con base agroecológica, autóctona y libre de transgénicos y agrotóxicos, orientada al consumo humano y a la preservación de nuestra biodiversidad.

Como expresión de esta estrategia del capital, en los últimos años se han agudizado los procesos de privatización, mercantilización y financiarización de la naturaleza, expresados en los principios de la economía verde, que nos presenta las falsas soluciones a la crisis climática.

La estrategia del capital pasa también por lo que llamamos arquitectura de la impunidad de las corporaciones transnacionales y gobiernos, a través de los tratados de libre comercio y protección de inversiones, entre otros, que pretenden privatizar servicios esenciales como el agua, la educación, salud y vivienda, y atentan contra los derechos humanos de trabajadores y de los pueblos. La Cumbre de los Pueblos rechaza todas estas estrategias del capital.

 

Es necesario transitar hacia otra división social del trabajo, que elimine la subordinación del trabajo femenino, que no invisibilice el trabajo del cuidado que hace posible la reproducción social ni lo subordine a los mandatos del mercado. Exigimos un cambio radical que reconozca el trabajo reproductivo como la base de la sustentabilidad humana y de las relaciones entre las personas y comunidades. Todas las alternativas deben incorporar la perspectiva feminista y promover una relación más justa entre hombres y mujeres.

Abogamos por la promoción de un consumo responsable y no alienado, basado en la adopción de hábitos y pautas de consumo saludables, y de acuerdo con la necesidad humana, no sujeta a la ambición del capital. Un consumo que no contribuya a la contaminación ambiental ni al cambio climático.

Seguiremos fortaleciendo la articulación de nuestras luchas, de forma activa y permanente en las múltiples movilizaciones del 2015, con un especial momento de activismo en París, Francia, donde se llevará a cabo la COP 21. Desde ya los movimientos sociales del mundo nos preparamos para dar continuidad a las luchas desde nuestros territorios en defensa de la vida, hasta que nuestras exigencias sean atendidas. Seguiremos en lucha hasta cambiar el sistema… No el Clima.

Puedes leer la Declaración completa en:

Declaración de Lima. Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático

 

Clemente Álvarez

Equipo y patrocinadores