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Abril 2010

LA EXPERTA: Ana Etchenique. Vicepresidenta de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU)

Aunque llegó en 2008 a la vicepresidencia de CECU lo cierto es que a sus espaldas acumula ya casi 10 años vinculada profesionalmente a la confederación, dejando su huella como representante de la misma en numerosos ámbitos: agricultura, comunicación, medio ambiente, mayores, salud, RSE....

Consumo responsable, consumo responsable, consumo responsable...

 

… Llega un momento en que parece que de tanto repetir las palabras ya no significan nada, y justamente, en el caso del consumo responsable se trata de algo cada vez más importante.

Hace más de 25 años, en CECU empezamos a luchar por los derechos de los consumidores: reclamar, exigir la calidad y cantidad justas, contar con un marco legal y unas instituciones que tutelen y garanticen estos derechos.
En esos años empezó a aumentar el nivel adquisitivo de los españoles y nos lanzamos a un consumismo desatado. Al mismo tiempo, en África, Asia y Latinoamérica aumentaban las cifras de muerte por malaria, por hambrunas, por parto, de niños por enfermedades, sed y hambre. Además han aumentado las muertes por conflictos armado, por los desplazamientos debidos a las sequías y/o desastres naturales…
¿Somos conscientes de nuestro papel, de nuestra responsabilidad, en las causas de este panorama?

El planeta es un escenario maravilloso y finito,
pero un 20% de sus habitantes hemos vivido como si no tuviera límites y sin mirar más allá de lo que nos han contado los medios de comunicación. De hecho, éstos, interrumpen sus noticiarios para ofrecernos productos y servicios que en muchos casos son la causa de las situaciones terribles que nos estaban contando.
En CECU aprendimos con nuestros compañeros de Comercio Justo que es posible una forma ética, sostenible y equilibrada de producir, comerciar y consumir. Con nuestros compañeros de Plataforma Rural hemos aprendido que la soberanía alimentaria es un derecho común a toda la humanidad: no podemos permitir que se pierdan nuestras variedades locales por la colonización de la soja, por ejemplo. No queremos que se patenten las semillas, como es el caso de los transgénicos. El planeta no puede perder más especies sin ninguna razón más que el beneficio de algunas empresas transnacionales.

Hemos aprendido que con
la comida no se juega. Con nuestros compañeros de la Coalición Pro Acceso queremos que se legisle –como en otros países europeos– la transparencia en toda la información relacionada con lo público; queremos saber para participar. Con el Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales trabajamos por la alfabetización digital de nuestros menores y jóvenes, que sean críticos, creativos y libres. Con los compañeros del Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa aprendemos y trabajamos sobre la responsabilidad de las empresas –en su comportamiento medioambiental, laboral y contra la corrupción– y nuestro importante papel como Grupo de Interés; hemos encontrado un lugar común donde dialogar e influir para un futuro mejor.

Si reducimos lo que consumimos o usamos, si reutilizamos las cosas y eliminamos todo lo de usar y tirar, si reparamos las cosas que se estropean (se crearían miles de puestos de trabajo), si nos paramos a pensar que reciclar no es una bula para consumir más, si reflexionamos sobre lo necesario y lo superfluo y si nos planteamos reeducarnos en el consumo de agua, energía y papel, si somos responsables a la hora de comprar o utilizar servicios…. es posible reconducir esta alarmante situación.

Todavía nos queda mucho por hacer, pero ya sabemos que así no podemos seguir, que la situación para la próxima generación va a ser durísima.