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Mayo 2010

Entrevista a Javier Bartolomé - Fundador y socio de Senderos y Pueblos

“Es mucho más inteligente y sostenible apostar por un turismo de calidad” Javier Bartolomé

Estudió Sociología en la Universidad London School of Economics y trabajó en varias empresas en el área comercial y de marketing antes de cambiar de tercio y convertirse en Director de Programas Sociales con Personas sin Hogar en la Fundación RAIS durante cinco años. De ahí vino al salto a la creación de Senderos y Pueblos junto a su hermano y socio Jaime.

Pregunta. Poco a poco, van surgiendo más agencias de viajes que apuestan por el turismo responsable. ¿En qué basan su oferta?


Respuesta. En nuestra pequeña y joven agencia de viajes, Senderos y Pueblos, somos conscientes de que todo viajero tiene un impacto en el medio ambiente, sobre todo a la hora de trasladarse a su destino. Por ello es importante que ofrezcamos la alternativa del transporte público como primer método de transporte.
Sin embargo la sostenibilidad se extiende a mucho más que las emisiones de CO2 asociadas fundamentalmente a los viajes en avión. En Senderos y Pueblos, nos hemos querido especializar en experiencias viajeras de una semana, en la naturaleza, disfrutando del entorno, pero siempre respetándolo. Ofrecemos vacaciones a pequeños grupos, parejas o familias para no distorsionar el entorno. Nuestros paquetes incluyen viajes itinerantes con un burro, en bici o de senderismo de casa rural a casa rural.
La sostenibilidad en el turismo también ha de tener en cuenta lo cultural y las dinámicas de la vida local y tradicional. Este respeto se consigue fundamentalmente a través de trabajar con pequeños grupos como familias, parejas e incluso personas que viajan solas y no moviendo grupos grandes que se suelen desplazar en autobuses. Se trata de evitar las distorsiones y la masificación del destino. Buscamos destinos que no tienen apenas turismo y queremos asegurar que no se masifican, no creemos que un turismo masificado sea sostenible ni positivo a largo plazo. El tipo de turismo que promocionamos ayuda al desarrollo rural de una manera sostenible, ya que da trabajo a pequeñas casas rurales, bares y restaurantes y a empresas y autónomos locales que ofrecen servicios como el de mover las maletas de un hotel a otro o alquilar y mantener las bicicletas que utilizan los clientes, entregar un burro a una familia, etc.
Nuestras vacaciones nos ofrecen la oportunidad de transmitir los valores de la naturaleza, la biodiversidad, historia, tradiciones y cultura de la zona que se está visitando. Nuestros clientes van a paso lento y desean absorber la esencia del lugar.
Viajan con un libro de itinerario redactado por nosotros mismos en el que ponemos mucho énfasis en la interpretación del paisaje y la naturaleza, ya sea las aves amenazadas que pueden encontrar en su camino, o cómo la geología de la zona ha influenciado la arquitectura popular.

P. Se suele decir que el turismo vende experiencias. ¿En qué se diferencia su oferta de la de las agencias tradicionales?

R. Senderos y Pueblos facilita experiencias viajeras muy diferentes a las de las agencias tradicionales. Nuestro énfasis está firmemente puesto en que la persona se sienta propietaria de su experiencia al estar basado en una actividad central que siempre tiene que ver con un viaje itinerante. Las personas viajan a pie, en bici, o en el caso de las familias, acompañados por un burro, de un alojamiento a otro, siguiendo un mapa e instrucciones, pero no están acompañados por ningún guía. Por esto sienten que el viaje es muy personal y siempre existe un elemento de aventura en la experiencia. También queremos dejar un hueco a la improvisación, el día es de cada uno siempre que se acabe en el hotel designado aquella noche. Paran donde quieren, hablan con la gente que se encuentran en el camino y las vivencias que tienen no están estandarizadas y mediatizadas por el guía. Nos sentimos orgullosos de los comentarios que nos devuelven nuestros clientes cuando nos transmiten que tanto niños como mayores nunca olvidarán el viaje y que les ha unido durante unos días en los que compartieron una mini-aventura.

P. ¿Es la sostenibilidad un arma de diferenciación del producto turístico? ¿Algo que, además de contribuir a conservar el destino aporta un elemento de autenticidad al propio producto?

R. Para nosotros las sostenibilidad es una palabra clave y creemos que efectivamente la sociedad cada vez está más interesada en consumir con responsabilidad. Muchas de nuestras rutas son en lugares donde apenas llegan turistas y con nuestro trabajo conseguimos que lleguen personas que permitan un desarrollo coherente y sostenible de los negocios locales. Al ser vacaciones de una semana implica que traemos negocio entre semana a las casas rurales, restaurantes y bares que normalmente sólo trabajan los fines de semana. Por otra parte, al tratarse de pequeños grupos, parejas o familias y al no mover grandes cantidades de turistas no ponemos patas arriba el lugar al que llegamos.
La sostenibilidad es un plus cada vez más importante pero el producto, para vender bien, ha de ser excelente y ha de llegar al mercado de una manera competitiva y atrayente como otros productos. El ser sostenible no garantiza por sí mismo la venta. De hecho, aquellos que ponen todos sus esfuerzos en vender un producto sostenible encuentran dificultades a la hora de la comercialización.

P. ¿Cuál es el perfil de su cliente?
R. El cliente tipo es una pareja de más de 50 años o una familia con hijos pequeños de clase media que está buscando una experiencia diferente y de calidad. Además, normalmente se trata de personas que viven en ciudades y que disfrutan de la naturaleza y de hacer ejercicio. Muchas veces las personas que vienen son profesionales que no tienen mucho tiempo y quieren tener una experiencia intensa con los suyos que recordar durante todo el año. También es curioso apuntar que en la mayoría de los casos los clientes que vienen a España son extranjeros y que en cambio los españoles demandan las vacaciones que tenemos en el sur de Francia y Europa.

P. ¿Qué diferencia hay entre ecoturismo y turismo responsable?
R. Ya hemos hablado del turismo responsable. El ecoturismo es turismo de naturaleza, donde el cliente no está particularmente interesado en la cultura o la historia del lugar. El ecoturista no es necesariamente un turista responsable. Se puede dar el caso de un gran aficionado a la ornitología que paga mucho dinero por ir a otro continente para hacer, a toda costa, una muesca en una caja  en la lista de aves raras que le queda por ver.
Este turista a menudo no tiene ningún interés por la población local o su historia y tradiciones. Cualquier conservacionista, que disfruta de la naturaleza pero ante todo desea conservarla, te dirá que tristemente el ecoturismo a menudo se convierte en acoso en el caso de especies emblemáticas y particularmente difíciles de observar. En nuestro caso, después de varias experiencias negativas, decidimos que nuestras vacaciones han de ser para personas que disfrutan de la naturaleza y de muchas otras cosas…

P. En el caso español, después de la salvaje y desordenada construcción en el litoral, ¿cuál cree que es el camino a seguir en materia turística?
R. Creo que la masificación nunca es buena y que es mucho más inteligente y sostenible apostar por un turismo de calidad que busca algo especial. España tiene todavía un enorme potencial de desarrollo turístico porque somos un país con una espectacular riqueza natural, tenemos muy buenas infraestructuras de comunicación, somos un país seguro, fácil, acogedor y tenemos un tremendo valor desde el punto de vista cultural, gastronómico e histórico.
Existen muchísimos lugares en el interior con un gran potencial turístico y debemos trabajar en potenciarlos pero tenemos que tener mucho cuidado de no desarrollar un turismo de masas y barato. Casos como el Lago de Sanabria o las Aribes del Duero son ejemplos de lugares que están ya empezando a parecerse a Torremolinos.
Las administraciones públicas deberían ser conscientes de que aunque quizás el turismo de autobús y hoteles grandes puede traer más dinero a corto plazo, puede no ser el mejor y más sostenible modelo de desarrollo.

P. ¿Contribuye el turismo sostenible a mejorar la competitividad del sector?
R. Existe un mercado grande y creciente en Europa de turismo como el que nosotros ofrecemos, que busca lo bueno y no lo barato y que tiene su énfasis en la experiencia, la actividad saludable y la naturaleza. Si España se da cuenta de que existe este mercado y lo promociona cuidando no destruir el entorno podemos tener un gran futuro ya que es fácil llegar a España, es seguro y tenemos mucha naturaleza y cultura, que si conservamos siempre atraerá a turistas que buscan precisamente eso: naturaleza y cultura.
Un ejemplo del potencial que tiene este turismo es el Camino de Santiago. A los extranjeros les encanta por lo genuino que es lo que se encuentran en el camino.
Lo que ofrece el Camino de Santiago es reproducible en multitud de lugares en España y está por desarrollar. Creo que España puede y debe encontrar nuevos clientes a través de este tipo de turismo que busca una experiencia genuina en un entorno genuino y bien conservado.

P. Son muchos los que piensan que el turismo puede jugar un gran papel en la cooperación al desarrollo, además de en la conservación ambiental… ¿estamos avanzando en ese terreno?
R. En este sentido la clave es que nos demos cuenta en los países receptivos de turistas de que la naturaleza y la cultura hay que conservarlas con calidad ya que cada vez más el turista busca vivir la naturaleza y la cultura genuina. Si nos damos cuenta de esto nos esforzaremos por conservar intactas la cultura y la naturaleza, y así el turismo ayudará a la sostenibilidad y la conservación a la vez que al desarrollo económico.
Los países receptivos han de tomar las riendas del carro del turismo sostenible y no dejar que sean los países emisores los que planifiquen el futuro conforme a sus necesidades de esparcimiento. Siempre hay que mirar a largo plazo. Aquí los gobiernos y las instituciones públicas tienen un papel fundamental que ejercer.

P. ¿Cuáles son sus recomendaciones para los viajeros que tratan de impulsar la sostenibilidad en la industria?
R. Mi recomendación es que busquen agencias de viajes locales, cuyo objetivo no sea hacerse ricos lo más rápido posible sino que de verdad amen lo que ofrecen y quieran conservarlo. Esto lo puedes apreciar por ejemplo en si se dedican a llevar grandes grupos o si sólo ofrecen vacaciones para individuales o pequeños grupos. La maravilla democratizadora de Internet es que las pequeñas agencias de viajes como la nuestra pueden tener tanta presencia como las grandes multinacionales a la hora de aparecer en un buscador.

P. ¿Cuál es la postura de los organismos institucionales con respecto al turismo responsable? ¿Se está haciendo lo necesario para impulsarlo?
R. El concepto de turismo responsable no está en España en la mente de las administraciones públicas salvo en contadas ocasiones. De hecho las agencias de promoción turística tienen sus objetivos vinculados únicamente a incrementar el número de visitantes.
Esto es miope y lo pagaremos a largo plazo si no vamos a calidad y no a cantidad. Quizás una excepción es la promoción que ha habido en las últimas décadas del turismo rural en el que se ha apostado por negocios familiares locales de pequeñas dimensiones. Este es un desarrollo coherente en el entorno rural. A mi juicio ahora faltan propuestas como las nuestras que hagan paquetes y ofrezcan servicios para que varias casas rurales y negocios locales se puedan beneficiar y trabajar juntos.
Es el papel de los organismos institucionales el guiar a todos los involucrados en el mercado del turismo hacia un futuro que beneficie a nuestro entorno natural, histórico y cultural a largo plazo y para ello deben expresarse con creatividad, rompiendo paradigmas y con atrevimiento y sobre todo con visión a largo y no a corto plazo. Las tendencias se crean por aquellos que osan a ser diferentes.

P. En definitiva, ¿cuál es el camino a seguir?
R. El sector turístico se adaptará a una nueva realidad: el ciudadano medio, cada vez está más preocupado por su propio impacto en el medio ambiente. Todas las empresas llegarán a asumir esta realidad, algunas a regañadientes. Aquellos que lideren el mercado del consumo responsable en general serán lentos como un rompe-hielos… hasta que llegue el calor. ¡Pero para entonces habrá otras tendencias, otros paradigmas que romper!
En nuestra sociedad el poder del consumidor es aplastante. No esperemos que el mercado lleve todo esto a buen camino, necesitamos líderes en el sector turístico a nivel institucional y político que diseñen un libro de ruta no pensando en nuestros intereses y ni siquiera en los de nuestros hijos, sino en los de los nietos de nuestros nietos.

 

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