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Abril 2010

El último escalón del consumo responsable: Comercio Justo

El consumo responsable posibilita el desarrollo de las poblaciones más desfavorecidas e introduce valores éticos, sociales y ecológicos, frente al modelo convencional en el que sólo priman los criterios económicos.

En la más que necesaria nueva visión del comercio, más responsable y sostenible, el consumidor juega un papel protagonista. Las bases del comercio justo son simples, partiendo de un precio razonable se añade el respeto al medioambiente, el apoyo a comunidades desfavorecidas, mejoras en las condiciones laborales y sociales … en definitiva, un comercio internacional más justo, transparente, equitativo y solidario, donde priman criterios distintos a los habituales de beneficio económico y se obliga al consumidor a cuestionarse no sólo qué quiere o cuánto cuesta, sino si alguien ha sido explotado en el proceso de producción.

Viene a ser el último escalón del consumo responsable persiguiendo una visión responsable y sostenible del comercio, promoviendo un rol más activo por parte de un consumidor que debe recompensar a las empresas más sensibles con su entorno social y medioambiental y castigar a las más perjudiciales.

A través del comercio justo los pequeños productores de zonas empobrecidas logran un salario justo para vivir dignamente y el consumidor consigue un producto de calidad y respetuoso del medio ambiente. Es una corriente en auge, aún minoritaria, pero ya capaz de marcar una diferencia en el mercado y demostrar que otro modelo es posible.

El comercio justo  garantiza que:

  • Se paguen salarios justos a los trabajadores.
  • Se protejan los derechos fundamentales de las personas, respetando la igualdad de género y condenando la explotación infantil.
  • Se obtengan productos de calidad, con procesos respetuosos con el medio ambiente y el uso sostenible de materias primas.


El mercado solidario en cifras

  • Las ventas se han triplicado por tres a nivel mundial entre 2004 y 2008, pasando de 832 millones a 2.900 según datos de la Organización del Sello de Comercio Justo (FLO). En España se han multiplicado por 2,4, facturándose 17,2 millones de euros en 2007 y 16,8 millones en 2008. Cifras bastante modestas en comparación con las de Reino Unido (880 millones en 2007), EE UU (757) o Francia (255). Más de dos tercios de los consumidores de este tipo de productos están en Europa.
  • Vinculados al sello FLO hay 1,5 millones de trabajadores y se ha logrado mejorar las condiciones de vida de 7,5 millones de personas.
  • En España sólo un 28% de la población conoce el comercio justo, frente al 90% de los británicos.


Dulce para el norte, amargo  para el sur: el cacao

La Coordinadora Estatal de Organizaciones de Comercio Justo aglutina a 34 organizaciones con más de 58 puntos de venta distribuidos por toda España. Entre los productos que comercializan destacan el café, el té, el chocolate, el azúcar, la miel, mermeladas tropicales, galletas, frutos secos y licores. Detrás de algunos de ellos, se esconden graves injusticias. Es el caso del cacao. El 90% de la producción mundial, procedente de África, Asia yAmérica Latina, procede de pequeños propietarios con sistemas agrícolas de baja intensidad y escaso uso de agroquímicos. De cada tableta de chocolate vendida a 1,20 euros ellos reciben tan sólo el equivalente a 2 céntimos. Además, en África (los principales productores son Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Camerún) la precariedad ha hecho que se extienda el trabajo infantil así como el uso de escla¬vos que llegan de los países vecinos más pobres: Mali, Burkina Faso, Benin y Togo. Actualmente, unos 284.000 niños y niñas de entre 9 y 12 años se en¬cuentran trabajando en condiciones peligrosas.

La situación en España

Si bien las ventas de comercio justo han estado creciendo sin parar desde el año 2000 a un ritmo del 12,1%, los datos de 2008 han puesto de relieve un ligero descenso, del 2,9%, con respecto a las cifras record de 2007 debido, probablemente, a la crisis. Este es uno de los datos del estudio El comercio justo en España 2009. Cuestión de género, elaborado por la federación Setem y la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. Lo más vendido son los productos de alimentación, que suponen un 60% de las ventas y cuyos ingresos se han multiplicado por 3,5 en los últimos 8 años. Dentro de esto sector el café es la estrella absoluta de las ventas desde hace años, ya que desde el año 200 ha estado detrás de al menos una de cada tres ventas. Le siguen el cacao, los productos elaborados y el azúcar.

A pesar de que el gasto medio de los españoles en este tipo de productos, 350 euros por cada 1.000 habitantes, es muy inferior a la media europea –que ronda los 1.500 euros anuales por millar de habitantes– el consumo medio se ha duplicado en los últimos 8 años, destacando el caso de algunas comunidades como Baleares, que supera de lejos la media estatal con 725,5 euros anuales.

El informe recoge los datos de ventas del año 2008, en el que se comercializaron en España productos procedentes de 43 países –16 latinoamericanos, 12 africanos, 11 asiáticos, 3 europeos y Palestina–, siendo Haití, Mozambique y Nigeria los últimos en incorporarse. De ellos, 34 exportaron algún tipo de alimento, primando los productos latinoamericanos (el 47,1% de los productos alimentarios de comercio justo provenía de esa región).

Algo más de la mitad (el 51,1%) de las ventas de estos productos se produjeron en Cataluña y Madrid. Cinco comunidades, las dos citadas y Andalucía, País Vasco y la Comunidad Valenciana, aglutinan el 75% de las ventas totales. En materia de distribución priman los minoristas (74,8%).

Ciudades justas

Fue un grupo de voluntarios de la localidad inglesa de Gartang el que echó a andar la iniciativa. En el año 2000 se unieron para introducir productos de comercio justo en colegios, empresas, tiendas, cafeterías… de su ciudad. El esfuerzo dio fruto y les valió un reconocimiento: el de primera ciudad justa del mundo. La Comisión Europea puso más tarde en marcha el programa Ciudades Europeas por el Comercio Justo y hoy hay más de 450 localidades que presumen de ese rótulo, entre ellas una española: Córdoba. Otras 30 ciudades españolas y una universidad, la de Jaén, ya han empezado a andar el camino para ganárselo. En nuestro país IDEAS es la encargada de coordinar esta iniciativa europea asesorando a las localidades interesadas, facilitándoles el material necesario y entregando el título a las que logran alcanzar los requisitos: votar una resolución favorable al comercio justo; ofrecer estos productos en locales de hostelería y comercios; crear grupos de trabajo locales para coordinar el programa; sensibilizar a la ciudadanía; y lograr el compromiso del sector privado y las organizaciones para que introduzcan estos productos en su consumo interno. El proceso para recibir el título puede durar hasta dos años.

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