Empresas y viajeros se han adelantado a las instituciones y son ellos los que están poniendo de relieve la urgencia de una regulación que haga posible un turismo más responsable.
Poco a poco el sector se va adaptando a una nueva demanda de servicios, a un modelo orientado a la calidad y comprometido con el respeto cultural y medioambiental. Sin embargo, urge la puesta en marcha y la articulación de planes y programas que ayuden a conservar las zonas más vulnerables de cara al turismo. Algunos países, como Bután o Maldivas, han emprendido la senda turística con serias restricciones que contribuyen a conservar su identidad cultural y natural intacta, en el caso de Maldivas, sólo se permite un hotel por isla turística, y los visitantes precisan de un permiso oficial para visitar las islas no turísticas, preservándose así inalterado el modo de vida local. En Bután, donde hasta hace no mucho la televisión y la electricidad eran grandes desconocidos, se ha optado por permitir la entrada a un reducidísimo número de turistas, aplicando un cupo anual y fuertes tasas de entrada.
El modelo de turismo español, masificado y sin planificación, ha perjudicado principalmente a las zonas litorales, y hay también crecientes impactos en las zonas de montaña, debido al incremento del número de segundas residencias que lleva implícito procesos de urbanización y de construcción de infraestructuras de transporte que deberían tener un control más riguroso para garantizar una ocupación sostenible del territorio.
Planes para el turismo español
Sin embargo, también han surgido oportunidades de futuro ligadas al turismo sostenible, potenciadas por un marco normativo cada vez más concienciado: la Estrategia España de Desarrollo Sostenible –que aspira a revalorizar el sistema turístico en clave de sostenibilidad–, el Plan Turismo 2020, Agenda para un turismo europeo sostenible y competitivo…
Desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio se han aprobado planes de competitividad como el Plan Turismo y Naturaleza firmado en 2009, cuyo objetivo es incrementar la competitividad, la sostenibilidad y la accesibilidad de los destinos; dinamizar económicamente zonas en principio no turísticas; y combatir la estacionalidad. A finales de 2008, se aprobó también el Plan Renove Turismo 2009 que aspira a mejorar el equilibrio entre el turismo y el entorno ambiental y urbanístico. La idea es incrementar la calidad de las infraestructuras turísticas y el valor añadido del producto incrementando la competitividad, la sostenibilidad y la accesibilidad de los destinos; dinamizando económicamente zonas en principio no turísticas; y combatir la estacionalidad. Los 400 millones de la dotación inicial para 2009 se agotaron en un mes desde su puesta en marcha.
Además, los planes de competitividad enmarcados en el Horizonte 2020, la hoja de ruta del turismo español, buscan fomentar el equilibrio del turismo y revalorizar recursos.
Para 2010, se han ratificado planes en Andalucía (Ruta de los Castillos y de las Batallas), Aragón (Comarca de Tarazona y Moncayo), Asturias (Turismo Gastronómico en Asturias), Baleares (Ibiza Slow Breaks), Canarias (Islas Canarias, una experiencia volcánica), Cantabria (Producto Turístico de Noja), Castilla La Mancha (Comarca Campos de Hellín), Castilla y León (Turismo Activo en la Zona de Sierra de Gredos y Sierra de Iruela), Cataluña (Bosques de Brujas y Bandoleros), Comunidad Valenciana (Benicarló-Peñíscola), Extremadura (Guadiana Internacional), Galicia (Puertas de Galicia), Madrid (Chinchón), Murcia (La Manga del mar Menor, Turismo Naútico) y La Rioja (La Senda Termal en la Reserva de la Biosfera de la Rioja).
La labor de las empresas
Cada vez hay más operadores turísticos y empresas hoteleras que intentan incrementar la contribución del turismo y de su propio negocio al desarrollo económico local y a la reducción de la pobreza. Cada vez son más las que adaptan su forma de trabajar para que tenga un mayor impacto en el desarrollo económico local: proporcionando empleo a la población local, comprando productos o contratando servicios que se originan en la zona y animando a sus usuarios a gastar dinero en la economía local. Son varias las tendencias que impulsan el cambio, pero la principal radica el que el viajero ha cambiado, exige criterios medioambientales, aspira a vivir experiencias auténticas y quiere establecer una relación más rica con los lugares de destino. Además, cada vez está más predispuesto a consumir responsablemente en los lugares de destino. De ahí que muchas empresas no hayan esperado a la regulación y hayan emprendido esta senda voluntariamente. Así las empresas no compiten sólo en cuanto a precio, sino ofreciendo calidad y fidelizando al cliente al tiempo que ahorran costes.
Al mismo tiempo han surgido organismos que se dedican a impulsar iniciativas para lograr un turismo más responsable. Además de la conocida Organización Mundial del Turismo (OMT), han surgido otras como la Sociedad Internacional de Ecoturismo, el Instituto del Turismo Responsable, Rainforest Alliance, el Centro Internacional para el Turismo Responsable (ICTR)…
También reconocimientos, como la calificación “biosphere hotels”, que identifica hoteles que cumplen con ciertos criterios de sostenibilidad. Al mismo tiempo han surgido diversos galardones que premian las iniciativas de localidades y empresas. Uno de los más prestigiosos a nivel internacional son los Virgin Holidays Responsible Tourism Awards, que en la edición de 2009 otorgaron su máximo reconocimiento a Whale Watch Kaikoura, una empresa neozelandesa que organiza tours para observar a las ballenas con el mínimo impacto, fundada por cuatro familias maorís de la zona.
Buenas prácticas de las empresas