El consumidor decide. En su mano está la capacidad de elegir el producto, el supermercado, la opción más respetuosa y sostenible social y ambientalmente. Para elegir adecuadamente, eso sí, necesita información fiable, objetiva y transparente. Algunas iniciativas, como el proyecto Piensaenclima en el apartado ambiental, y el informe Checked out, en el social, contribuyen a facilitar al consumidor concienciado la labor de optar por empresas responsables, recompensándolas por su labor.
El consumidor tiene la capacidad de ejercer de palanca para influir en la actuación de las empresas, su voz es un mecanismo muy efectivo para estimular los cambios por ejemplo, eligiendo las opciones más respetuosas con el clima y que menores emisiones de carbono genere. Piensaenclima ofrece a los consumidores, bajo el lema “El poder está en tu mano” la información que necesita para apoyar a las empresas que más se esfuerzan en reducir sus emisiones y castigar a las que no hacen nada. Este proyecto, promovido por Ecología y Desarrollo con la colaboración de la Fundación Biodiversidad y de Climate Counts, analiza y valora el comportamiento de 26 mayores empresas por ventas de cinco sectores –distribución de alimentación, teléfonos móviles, textil y moda, electrodomésticos y ordenadores personales– en relación con la prevención del cambio climático.
Se trata de una forma de ofrecer información clara y objetiva al consumidor, reconocer el esfuerzo de las empresas implicadas en materia ambiental y señalar el camino a seguir para el resto de compañías. De hecho, tras comparar las prácticas de estas empresas durante el año 2009 con lo que hacían en el año 2008, 24 de las 26 empresas han mejorado sus políticas y acciones en materia de cambio climático.
La puntuación va de cero a 100 y tiene en cuenta 22 indicadores relacionados con la medición de emisiones; la reducción de su impacto sobre el clima; si tienen y manifiestan un compromiso firme frente al cambio climático; y si informan pública y regularmente sobre sus objetivos, acciones, reducciones… Los resultados del análisis, las notas obtenidas por cada empresa, pueden consultarse en www.piensaenclima.org.
El papel que juegan las cadenas de distribución alimentaria es fundamental, ya que ponen a disposición del consumidor los productos básicos de la vida diaria. Por ello, como consumidores, debemos tener cuenta los impactos de su actividad a la hora de elegir dónde llenar el carrito de la compra de la semana. No en vano, los edificios comerciales suponen el 5% de las emisiones globales de los gases de efecto invernadero y el transporte de mercancías más del 2%.
En este apartado, la mejor valorada ha sido Carrefour, superando en 12 puntos la nota del año anterior y obteniendo un total de 77. Entre sus iniciativas más destacadas, está el compromiso de reducir el impacto medioambiental de sus tiendas y procesos logísticos, recortar un 20% su consumo de energía para 2020, y su labor de sensibilización sobre el desarrollo sostenible. Le siguen Eroski, Alcampo, El Corte Inglés, Dia y Mercadona.
Hora de pasar por caja
¿Están los supermercados europeos a la altura de su responsabilidad respecto de las condiciones laborales de los países en vías de desarrollo? Esta es la pregunta que yace tras el informe Checked Out, realizado por Consumers International (CI) a petición de la Unión Europea. Es la otra cara de la moneda, si el proyecto Piensaenclima valora la sostenibilidad ambiental de estas cadenas de distribución, este estudio valora su implicación con los países en desarrollo donde se originan los productos alimentarios que más consumimos. De las cadenas estudiadas, fue Coop Italia la que obtuvo una mejor valoración al demostrar un firme compromiso en lo relativo a condiciones laborales y relaciones comerciales justas. Almacena y promociona una amplia gama de productos de comercio justo y ofrece condiciones preferentes a los proveedores de estos productos. Además, dispone de un código de conducta muy completo y las obligaciones comerciales están supeditadas a su cumplimiento.
Coop Dinamarca también consigue buena nota y presume de un buen compromiso en condiciones laborales, comercio justo y RSE. Destaca su participación en la Iniciativa Danesa para el Comercio Ético (DIEH). También apoya la inclusión de pequeños productores en su cadena de suministro y cuenta con metas específicas para apoyar productos de comercio justo.
Por su parte, Coop Switzerland fue pionero al convertir las bananas de su marca blanca al comercio justo en 2004. Otros establecimientos suizos siguieron esa tendencia y hoy son ya más del 50% del mercado nacional.
Es un camino que también ha seguido Reino Unido con el compromiso de Sainsbury´s, Waitrose y Co-op, y ahora más de una cuarta parte de las bananas vendidas en el Reino Unido son ya productos de comercio justo, la cuota de mercado más alta para un país de la UE. Además, el grupo Co-operative convirtió en 2002 su marca blanca de chocolate al comercio justo, en 2003 su marca blanca de café y en 2008 toda la gama de bebidas calientes. ¿El resultado? Sus ventas de comercio justo aumentaron un 33,6% en 2009.